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viernes, 23 de julio de 2010

Una nota muy linda sobre jackson

algunas chicas tuvieron al oportunidad de conocer a jakson y gracias a EdwardYBella via y adaptación todotwilightsaga podemos saber cual es la historia de como lo encontraron

El Staff de EdwardYBella tuvo la oportunidad de conocer en persona a Jackson Rathbone, en la Premiere de su nueva película “The Last Airbender”celebrado en Madrid. A continuación, os dejo tanto la crónica del encuentro así como las imágenes que sacaron.

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El grito de Alice, me llegó el día 5 de Julio, sobre la una de la tarde, cuando subió corriendo al piso en donde yo me encontraba, eufórica, gritando que acababa de hablar con Lenny_Black y Astrojulecho, reportera y administrador de esta web respectivamente, y que estos le habían informado de que Jackson Rathbone, Jasper Hale en la Saga Crepúsculo, estaría en Madrid el día 13 promocionando “The Last Airbender”, su última película. Estábamos en Madrid, y la odisea por averiguar más sobre su estancia en la capital española no había hecho más que empezar.

Tras los primeros días de alegría, incredulidad y entusiasmo, comenzamos los planes. La información ofrecida hasta el momento se limitaba a decir que acudirían él, junto a M. Night Shyamalan (Director), Frank Marshall (Productor) y los actores Dev Patel (Slumdog Millionaire) y Nicola Peltz. No teníamos ni el lugar, ni la hora, ni ninguna otra pista que nos pudiese hacer llegar hasta el hotel en donde tendría lugar. Porque esa fue la única idea clara que teníamos: un hotel. Y señores y señoras, en Madrid, hoteles… pocos (nótese la ironía del comentario).

Lo primero, y ante todo, era cumplir el sueño de Alice de conocer a Jackson, y dejarle huella, con lo cual nos contentamos con acercarnos a una tienda de Madrid y comprar un gorro de su tan peculiar y típico estilo, en el cual ella mismo se encargó de bordar una pequeña “J” como símbolo de pertenencia para el actor.

La noche del Lunes, estábamos cardíacas. No teníamos información, y nos arriesgábamos a ir al hotel equivocado y llevarnos la desilusión de no verle, o de saber que habíamos estado a pocos metros de él. Pero la suerte estuvo de nuestra parte.

Por descarte, nos decidimos por el Villa Magna, hotel en el cual han tenido hasta ahora varios photocalls con actores de la Saga. Los nervios en el coche mientras íbamos hacia allí iban en aumento. Junto con otros dos grandes amigos, también parte de la familia Homeless, llegamos al hotel, y tras tener nuestra propia aventura a la hora de aparcar, a las once y veinte nos personamos en la entrada del mismo. No había nadie. Nadie en comparación con los demás eventos.

Llamamos a una amiga que también tenía pensado acudir, pero por casualidades y demás incidencias, finalmente no pudo llegar a tiempo: ella no, pero sí una amiga suya, que era la única persona que estaba allí esperando antes de que nosotros llegásemos. A las doce menos cuarto, estábamos ocho personas. Y gracias al movimiento exterior, y quizás como pista más grande, los enormes paneles que podíamos divisar, tuvimos la pequeña esperanza de que no nos habíamos equivocado de lugar.

Mientras yo misma terminaba de escribir una pequeña nota que introdujimos dentro del sombrero antes mencionado, las puertas del hotel se abrieron, dejando paso a una pequeña comitiva. El primero al que distinguimos con claridad fue a Dev Patel, conocido por su papel protagonista en la afamada “Slumdog Millionaire”. El momento de confusión fue la primera gran parte divertida de la historia. Las preguntas entre los ocho asistentes era la misma “¿Dónde está Jackson?” “¿Es ese de ahí?” Me preguntaba mi amiga Alice. “Es muy bajito…” le contestaba yo fijándome. La bufanda con los colores de España, debido a la victoria de la selección en el Mundial, fue la que nos desconcertó. A alguien, se le ocurrió decir “Gritad “Jackson” y a ver quien mira”. Y aún no sé quien dio el grito. Pero funcionó.

El caso es que, aquel “bajito” al que yo me había referido momentos antes, giró la cabeza, a apenas treinta metros de nosotros y nos saludó. La sucesión de gritos de emoción, en voz baja ante todo para no asustar a sus guardaespaldas y demás acompañantes y que luego no nos permitiesen verlo, se sucedió apenas pasaron a un pequeño jardín que quedaba a nuestra derecha para comenzar el photocall. Mientras tanto, todos nos preguntábamos lo mismo; “¿Le dejarán luego acercarse?” El miedo a recibir una negativa era más que patente. Y a punto estuvo de hacerse realidad.

El photocall duró apenas diez, quince minutos. Imaginaos nuestro estado cuando vimos que los flashes de las cámaras de los periodistas cesaban y volvía a haber movimiento. Desde nuestra posición, vimos claramente como Jackson posaba, de manera divertida, con la bufanda de España que antes llevaba al cuello, anudada a la cabeza, y así mismo fue como salió del photocall. Nuestros gritos no fueron en voz tan baja como el momento anterior. Pero, casi nos caímos al suelo cuando vimos como sus acompañantes, le negaban con la cabeza cuando le dijimos que se acercase. Él mismo nos hizo un gesto de disculpa con las manos por no poder hacerlo, y la desilusión se hizo dueña de nuestras mentes durante un breve periodo de tiempo… que él aprovechó para mirar de reojo a sus acompañantes, y con las mismas, salir corriendo hacia nosotros.

Corriendo. Sí, tal y como lo leéis. No le importó lo que le dijeran, sino que se acercó sonriendo, con una chica y un chico detrás (imagino que manager, guardaespaldas o a saber), y tras dirigirles a ambos un “We don’t bite” (“No mordemos”) por mí parte, Jackson se detuvo en seco a nuestro lado y espetó un “You don’t? I do” (“¿No lo hacéis? Yo sí”) que hizo que a más de una le temblasen las piernas.

Comenzó a sacarse fotos, firmar, sin dejar de sonreír en ningún momento, y broma tras broma. Siento decir que yo no callaba, pero no me arrepiento. Tenía una oportunidad que no sabía cuando volvería a repetirse, y no dudé en charlar con él como hubiese hecho si hubiese sido un colega más. Basta decir que tras ver una imagen suya, y soltarle un “Wow, nice picture…” (“Wow, bonita imagen…”) a él no se le ocurrió otra cosa más que soltar un “That’s not me” (“Ese no soy yo”) y replicarle “True… Probably it’s photoshoped” (“Probablemente… será photoshop”) y él devolvérmela con un “Everything is photoshoped… I’m not even real” (“Todo es photoshop… yo ni siquiera soy real”) acompañado por una de sus agradables sonrisas.

Más momentos divertidos cuando le pedimos que diese un concierto en España con los 100 Monkeys y nos contestó que estaban intentando venir para el próximo año, y aún más cuando le dijimos que no nos moveríamos de allí hasta que lo viésemos. Su réplica fue que sería mejor esperar en un pub, o para el caso, en una caravana, a lo que yo le contesté que bien podíamos en una tienda de campaña.

Estuvo un buen rato. El momento culmen, (me imagino que Alice lo contará cuando ella relate su experiencia ese día) fue cuando le entregamos el pequeño regalo, mirándonos de nuevo sorprendido y sonriendo y cogiéndolo sin dudas. Y como no, no podíamos irnos sin un par de besos suyos. Viendo que Alice, de la propia emoción, no se los pediría, no me costó demasiado dirigirle un “Jackson, can you please give her two kisses?” (“Jackson, ¿podrías por favor darle dos besos?”), a lo que nuevamente, me las volvió a dar con un “Only two?” (“Sólo dos?”). Y tras repartir más besos, más sonrisas y demás, se marchó.

¿Qué decir sobre el encuentro?

Fácil. O bien es un actor consumado, y disimula mejor que ninguno, o sin duda es uno de los famosos más simpáticos, normales, divertidos y geniales que hemos podido conocer. Es tan sencillo que resulta casi increíble. Tan humano, con esos aires de colega de toda la vida tan poco comunes, que resulta inverosímil. Sinceramente, no me imaginaba a Jackson Rathbone, un actor en alza, que cuenta cada día con más fans, con una personalidad tan normal. Se agradece, se agradece poder hablar con ellos como si fuese gente normal, se agradece que no se hagan ver diferentes. Creo que ese día, ganó todos los puntos posibles con los que tuvimos la oportunidad de conocerle.

La cosa no había terminado. Poco después de su aparición, llegaron más chicas, ciertamente tristes cuando les comunicamos que él ya había salido. Pero no nos rendimos, sino que decidimos quedarnos en la entrada del hotel esperando que saliese, ya que sabíamos que tenía un encuentro digital con fans a las dos de la tarde, encuentro que posiblemente ocurriría dentro del mismo hotel. Y así fue.

Aguantamos esas horas, entre risas, recuerdos del día del evento de Luna Nueva en Noviembre y de la misma premiere semanas atrás, cuando llegaron, desde Galicia (sí, desde Galicia), Astrojulecho, Lenny_Black y Curruska. ¡Habían viajado desde allí tan sólo para ver a Jackson y, como no, ver a Alice en aquel gran momento para ella!

No pasó mucho tiempo cuando, volvimos a denotar movimiento en el hotel (aquí no digo mucho, pero en realidad fueron unas… tres horas más o menos, con el calor y los nervios post-encuentro) y nos pusimos en pie esperando poder verle. De refilón vimos a Nicola Peltz abandonando el hotel y despidiéndose de nosotros con una agradable sonrisa, desde la ventanilla de la furgoneta en la cual se marchó. Y diez minutos después, aparecía Jackson. Y a Alice y a mí, casi nos da un ataque cardíaco allí mismo.

¿La razón? No creo que sea muy difícil imaginársela. Jackson llevaba nuestro sombrero. El sombrero que ella misma había bordado. Y aún fue más, cuando nos buscó con la mirada, señaló su cabeza y luego señaló hacia donde estábamos nosotras. Y poco después, se montó en el coche. Fuimos corriendo a despedirnos de él, quien nos volvió a encandilar con su sonrisa. Y el coche se perdió entre las calles de Madrid, posiblemente rumbo al aeropuerto.

Los momentos del después, casi no los recuerdo. Imagino que la emoción de los acontecimientos, la idea de que se había llevado el regalo, las fotos, los autógrafos, y las palabras intercambiadas con él, tienen más fuerza que nada. Será algo que no se nos olvide jamás, por lo antes mencionado. Jackson demostró mucho en poco tiempo.

Nos marchamos del hotel con una sonrisa estúpida pero razonable dibujada en la cara. Nos marchamos de allí mucho más felices, al menos en mi caso, de lo que lo esperaba. No me avergüenza decir que, en parte, a primeras fui por acompañar a Alice en aquel gran momento, pero he de decir, que Jackson ha ganado otra fan conmigo. Y espero, que todos lo que leáis este pequeño recuerdo que siempre atesoraré, descubráis a ese mismo Jackson Rathbone que conocimos, al que es actor y músico, y ante todo, un tío genial.

Jackson, eres grande. Humilde, sencillo y agradable.

No cambies. Y que no te cambien.

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